Vinicius bate a Manuel Neuer en el primer gol del Madrid ante el Bayern en el Allianz Arena

El Clásico del fútbol europeo demuestra por qué es el Clásico del fútbol europeo (2-2)

Bayern y Real Madrid ofrecen un espectáculo divino, y lo dejan todo para la vuelta de 'semis' en el Bernabéu

Bayern de Múnich y Real Madrid han empatado a dos este martes en el partido inaugural de las semifinales de la UEFA Champions League. Los blancos han sacado un resultado magnífico del temible Allianz Arena, y deberán rematar la faena en el Santiago Bernabéu el próximo martes, con la obligación de ganar. Ha sido un partidazo que define a la perfección lo que son ambos clubes, y que ha dignificado el clásico del fútbol europeo.

Es el clásico del fútbol europeo por una simple razón. El duelo entre bávaros y madrileños es el más repetido de la competición. Y no es casualidad. El Madrid y el Bayern son los equipos más exitosos de la competición, habiendo levantado 20 trofeos entre ambos y estando siempre en las rondas finales, con una regularidad que asusta. Y así ha sucedido en el Allianz Arena.

El Bayern ha empezado con una intensidad demoníaca. Tanto ha sido así, que a los 40 segundos Leroy Sané ha tenido la primera ocasión, tras rematar al cuerpo de Andriy Lunin una gran jugada colectiva. Ha sido un aviso de lo que se vendría durante los siguientes veinte minutos. El Bayern ha sido un rodillo, con un Jamal Musiala más preciso que el mejor cirujano. Harry Kane también ha contribuído a ello, con su clásica movilidad.

Sin embargo, el guion era fácil de discernir. A medida que el Bayern no aprovechaba sus ocasiones, nunca demasiado claras, el Madrid se aposentaba en el encuentro. Y cuando uno dice Madrid, se refiere a Toni Kroos. El alemán, que volvía a su primera casa, recogió un balón en el medio del campo y propuso un desmarque a Vinicius para ponerle un caramelo al espacio. El brasileño ganó la carrera al flojo central Kim Min-Jae y no perdonó ante Manuel Neuer. 0-1: lo de siempre.

El gol desinfló al Bayern e hizo crecer al Madrid. Rodrygo y Bellingham crecieron y el Madrid salió de su área. Aunque sin generar demasiado peligro. Y así se llegó al descanso, en el cual el técnico Thomas Tuchel hizo unos retoques necesarios. La entrada de Raphael Guerreiro por Leon Goretzka ayudó a que el Bayern volviera a salir desenfrenado en el inicio del segundo tiempo. Esta vez, se tradujo en daño. 

Primero, Leroy Sané hizo una jugada individual excelente, regateando a quienes salieron a su paso, y sorprendiendo a Lunin al lanzar un misil al palo corto y no al largo, que acabó entrando dentro de la portería. El empate convirtió al Allianz Arena en un infierno, y el Bayern lo aprovechó. A los cuatro minutos, Lucas Vázquez, en el lugar del sancionado Dani Carvajal, derribó a Musiala dentro del área. Penalti que aprovechó Harry Kane para remontar el partido y demostrar que el Bayern sigue siendo un ogro a pesar de que por un año no hayan ganado la Bundesliga.

Esta vez, fue Ancelotti quien reaccionó, dando piernas frescas a su equipo con las entradas de Eduardo Camavinga, Luka Modric y Brahim Díaz por Nacho Fernández, Toni Kroos y un Jude Bellingham venido a menos. Y, como la reacción de Tuchel, la de Ancelotti también surgió efecto.

Kim Min-Jae culminó su mala noche cometiendo un penalti evidente e impropio de la élite europea, placando a Rodrygo. Y mientras, Vinicius culminó una nueva gran noche al convertir el definitivo empate a dos. La semana que viene, el Bernabéu vivirá una nueva noche en la oficina. El Madrid es favorito para superar de nuevo el clásico europeo, y clasificarse a su sexta final de la Copa de Europa en once años.