Islandia

Grindavik (Islandia) vuelve a sufrir una erupción volcánica

La fisura en el cráter "se ha abierto con fuerza" y arroja magma a más de 50 metros de altura

Las autoridades de Islandia han confirmado este miércoles una nueva erupción volcánica en el extremo suroeste de la isla y que ya ha obligado a evacuar Grindavik, una localidad que ya vivió episodios similares a finales del año pasado por la alta actividad magmática.

Los servicios de emergencia han señalado que poco antes del mediodía se registró un intenso terremoto en el cráter Sunhnuks y pocas horas después se confirmó el inicio de la erupción, según informaciones recogidas por la radiotelevisión pública islandesa RUV.

De acuerdo con la geofísica Kristín Jónsdóttir, de la Agencia Meteorológica islandesa, la fisura en el cráter "se ha abierto con fuerza" y arroja magma a más de 50 metros de altura y a lo largo de una fisura de casi un kilómetro y medio.

Otros expertos han destacado que esta fisura se ha producido en el mismo terreno que ya se vio afectado por un suceso similar hace apenas unos meses. Además de la localidad de Grindavik, las autoridades han evacuado la central eléctrica de Svartsengi.

Esta zona ya se vio afectada por varias erupciones volcánicas a comienzos de año y también meses atrás, en noviembre. En aquella ocasión el magma llegó a devorar algunas viviendas de Grindavik, que había sido desalojada por las autoridades.

La zona había permanecido inactiva durante casi 800 años hasta principios de 2020, cuando comenzó una intensa actividad sísmica en la península, y el magma comenzó a emerger en 2021. La erupción actual es ya al menos la sexta desde entonces.

Uno de los eventos volcánicos más perturbadores en la historia reciente del país nórdico ocurrió en 2010, cuando el volcán 'Eyjafjallajokull' entró en erupción con una explosión que liberó una columna de ceniza tan enorme que paralizó el tráfico aéreo en toda Europa durante semanas, lo que provocó la cancelación de 100.000 vuelos y afectó a más de 10 millones de personas.

Años después, esta zona del planeta continúa acumulando erupciones volcánicas con las que tienen que convivir los ciudadanos de Islandia.