Un voluntario del Sindicato de Inquilinas e Inquilinos participa en una de las siete movilizaciones por el derecho a la vivienda, a 18 de abril de 2023, en Madrid

Los alquileres de renta antigua: buenos para inquilinos, malos para propietarios

Estos contratos, suscritos antes del 9 de mayo de 1985, significan estabilidad para los primeros y una carga para los segundos

**Los alquileres de renta antigua en España: Un salvavidas para algunos, una carga perpetua para otros**

En el complejo panorama del mercado inmobiliario español, los alquileres de renta antigua representan un fenómeno que sigue generando debate y controversia. Estos contratos, suscritos antes del 9 de mayo de 1985, ofrecen una estabilidad en los costos de alquiler para los inquilinos que ocupan estas viviendas desde hace décadas, pero a su vez, son vistos como una carga interminable para los propietarios.

Según un artículo publicado por El País, Carmen Gutiérrez, propietaria de un ático en el distrito de Tetuán en Madrid, describe la situación como una "condena a una carga sine die". A pesar de tener una propiedad de 80 metros cuadrados con una terraza adicional de 22 metros, recibe una renta mensual de apenas 6,56 euros.

Las cifras oficiales también revelan que aproximadamente el 3% de los hogares españoles todavía tienen alquileres de renta antigua. Sin embargo, expertos consultados por El País estiman que entre el 10% y el 20% de los arrendamientos vigentes en realidad son de renta antigua, lo que indica una brecha entre los datos oficiales y la realidad del mercado.

Uno de los problemas clave señalados por Gabriel de Alvear, abogado especializado en arrendamientos urbanos, es el desequilibrio contractual entre arrendadores y arrendatarios. Aunque la legislación permite que algunos costos como el IBI y ciertas obras sean repercutidos en los inquilinos, en la práctica, muchos propietarios optan por no ejercer estos derechos debido a la complejidad normativa y las cantidades relativamente pequeñas involucradas.

José María Salcedo, abogado en Tax Litigation, destaca la protección que ofrece la Ley de Arrendamientos Urbanos a los inquilinos de renta antigua. Según Salcedo, esta ley permite que los inquilinos impugnen cualquier transacción que supere el valor de capitalización de la renta, evitando así situaciones desproporcionadas entre el valor del inmueble y la renta antigua.