Imagen del pintor Edgar Degas con un emoticono de risas

Un hombre de Sabadell vende por 926 euros un cuadro que valía 12 millones

El vendedor creía que el cuadro era falso y ha cometido el mayor error de su vida

Es necesario conocer el valor de las cosas antes de venderlas. Esa es la lección que habrá aprendido un vecino de Sabadell, que vendió en 2021 un cuadro d'Edgar Degas por 926 euros cuando la pintura valía, en realidad, 12 millones de euros. El peor error de su vida, sin duda. 

El increible suceso ha sido compartido por El Punt Avui, que recoge que el vecino de Sabadell vendió la obra en la web de subastas de Internet 'Todocolección'. Puso el precio inicial a un euro, y le llegaron a pagar 926 euros. Pero ni con esas se dio cuenta de que el valor de esa pintura, que él consideraba falsa, podría ser más elevado. 

El cuadro que quería vender es el 'Elogio del maquillaje', pintado por Edgar Degas entre 1876 y 1877. En la publicación en 'Todocolección', el vecino que podría haber sido rico pero lo perdió todo puso imágenes del cuadro y documentos de la compra en el año 1940 por parte de un antepasado, el expresidente del Banco Sabadell Joan Llonch. 

La obra de Degas llevaba desaparecida muchos años, algo que llamó la atención al comprador. Tras conseguir el cuadro, lo llevo al experto Michel Schilman para que hiciera una auditoría sobre su identidad, y este concluyó que el cuadro era original. El precio de este ejemplar podría valer de 7 a 12 millones de euros. 

La peculiar historia ha trascendido al público después de que el cuadro se haya expuesto este martes en el Instituto Francés de Madrid. Según El Punt Avui, por el momento se desconoce quién es el afortunado comprador que hizo la mejor inversión de su vida. Tampoco se ha revelado la identidad concreta del vendedor, ni su reacción al saber, ahora, que perdió 12 millones de euros por pura ignorancia. 

En el año 1887, el pintor del cuadro lo vendió a Julián Bastinos por 3.000 francos de la época, que lo llevó hacia España. El cuadro fue confiscado durante la Guerra Civil española y vendido al banquero Joan Lloch, que lo conservó hasta que su incauto descendiente lo ha vendido a precio de saldo.