Tarragona - Basura

La millonaria consecuencia del bloqueo del contrato de la basura en Tarragona

La empresa FCC sigue encargada del servicio, pero su contrato expiró en abril de 2023, hace 14 meses

El nuevo contrato de gestión de residuos en Tarragona se enfrenta a un grave bloqueo tras la descalificación de GBI Paprec, la empresa inicialmente ganadora del concurso.

Este estancamiento ha congelado la inversión prevista de más de 20 millones de euros en la renovación y modernización de la maquinaria necesaria para el servicio.

Actualmente, la empresa FCC sigue encargada del servicio, pero su contrato expiró en abril de 2023, hace 14 meses. Desde entonces, opera bajo una modalidad de "continuidad", lo que le impide adquirir nueva maquinaria y obliga a utilizar vehículos que datan de 2010, y algunos de 2019 adquiridos por el Ayuntamiento.

Flota obsoleta y averías Constantes

Un informe pericial realizado a finales de 2021 reveló que 81 vehículos de la flota de limpieza y recogida de basura ya habían agotado su vida útil. Según expertos consultados por Diari de Tarragona, la vida media de estos vehículos es de diez años, o de ocho en el caso de los eléctricos. La falta de renovación ha llevado a constantes averías y dificultades para mantener el servicio, generando un sobrecoste significativo.

Inversión bloqueada

La empresa gestora no puede comprar nueva maquinaria debido a las condiciones del concurso, que estipulan que la inversión debe ser realizada por la empresa adjudicataria tras formalizar el contrato.

Esta inversión se amortiza con pagos anuales del Ayuntamiento, con un interés fijo del 4,5%. Sin un contrato formal, FCC no puede recibir estos pagos, lo que le impide hacer nuevas adquisiciones.

La situación se complica más debido a que GBI Paprec fue excluida del proceso por el Tribunal Català de Contractes del Sector Públic, tras un recurso presentado por Urbaser, la segunda clasificada.

Esto deja en el aire si el contrato, valorado en 233 millones de euros para los próximos diez años, se adjudicará a Urbaser o si se abrirá un nuevo concurso. Cualquiera de las dos opciones podría desencadenar nuevos recursos y complicaciones administrativas.

La falta de renovación y la obsolescencia de la flota actual han provocado que muchos días el servicio no pueda realizarse adecuadamente. Los vehículos sufren averías constantes, y mantenerlos operativos genera un sobrecoste que impacta negativamente en el presupuesto municipal y en la calidad del servicio.

Fondos Next Generation en riesgo

Además, la paralización del proceso afecta la posibilidad de recibir subvenciones de los Fondos Next Generation de la Unión Europea. El contrato previsto incluía una partida de 500.000 euros para mejorar la recogida selectiva y la valorización de residuos.

Estos fondos estaban destinados a la modernización de contenedores y la implementación de la recogida puerta a puerta, medidas que ahora están en peligro debido al bloqueo administrativo.