Ayuntamiento de Barcelona - Sinhogar

Reclaman que el Ayuntamiento de Barcelona cambie su tratamiento hacia los sintecho

La Sindicatura de Greuges apunta por "diseñar una estrategia integral y coordinada de todos los servicios municipales"

El sinhogarismo en Barcelona es uno de los problemas más significativos de la ciudad. Desde 2015, el número de personas sin techo en la capital catalana aumentó un 56%, según cifras de Ayuntamiento. 

A este problema se le añade otro, y es el tipo de tratamiento que reciben las personas que viven en la calle. De hecho, un ciudadano recibió 42 denuncias por parte de la Guardia Urbana, por conductas como la falta de higiene personal, dormir en el espacio público, uso incorrecto de bancos o asientos públicos, consumo de alcohol en el espacio público, y orinar o escupir en lugares públicos. 

El denunciante resaltó que muchas de las sanciones fueron impuestas el mismo día y por el mismo agente policial, y criticó que la administración sancionadora era responsable, en parte, por la falta de recursos disponibles para personas en situación de vulnerabilidad en la ciudad.

Este ciudadano, atendido por la Fundació Arrels, ha trasladado sus quejas a la Sindicatura de Greuges de Barcelona. Este organismo ha puntualizado que la actuación municipal se ha centrado exclusivamente en medidas punitivas para restablecer el orden en el espacio público, sin implicar otros servicios municipales para abordar el problema de manera integral.

Crítica a la ordenanza municipal

La Ordenanza de Convivencia de Barcelona prohíbe acciones como utilizar los bancos públicos para usos distintos de los previstos, lavarse en fuentes públicas, y orinar o defecar en lugares concurridos. Sin embargo, la Sindicatura de Greuges de Barcelona considera que esta regulación no tiene en cuenta la situación de las personas sin hogar, quienes no disponen de espacios privados para realizar sus necesidades básicas.

Además, subraya que la administración municipal no ofrece una red suficiente de servicios públicos para mantener la higiene y garantizar el derecho de pernoctación fuera del espacio público.

Recomendaciones de la Sindicatura

La resolución de la Sindicatura concluye con ocho recomendaciones dirigidas a varios órganos del Ayuntamiento, incluyendo el Área de Prevención y Seguridad, el Instituto Municipal de Servicios Sociales y la Comisionada de Convivencia.

La Sindicatura sostiene que no es adecuado tipificar como infracción administrativa las conductas vinculadas al sinhogarismo mientras no existan alternativas adecuadas para estas personas, ya que esto añade un factor de exclusión social.

Necesidad de un enfoque Integral

La Sindicatura de Greuges insiste en que abordar el sinhogarismo no puede limitarse a medidas punitivas y de orden público. Argumenta que estas acciones no resuelven el problema de fondo y pueden revictimizar a personas en situaciones de extrema vulnerabilidad. Se necesita una estrategia integral y coordinada que involucre a todos los servicios municipales y entidades sociales que trabajan con personas sin hogar, con el objetivo de fomentar procesos de recuperación y reintegración.

La responsabilidad de las personas infractoras

La Ley 40/2015 de Régimen Jurídico de la Administración Pública recoge el principio de responsabilidad subjetiva del procedimiento sancionador: “Solo podrán ser sancionadas por hechos constitutivos de infracción administrativa las personas físicas o jurídicas que resulten responsables a título de duelo o culpa”.

Por lo tanto, este principio exige que la persona presuntamente responsable de la infracción haya actuado de manera culpable: no es suficiente que la conducta sea considerada como infractora (responsabilidad objetiva), sino que también es necesario el elemento de culpabilidad (responsabilidad subjetiva).

En el caso de las personas sin hogar, la Sindicatura cuestiona la culpabilidad subjetiva de las personas afectadas por problemáticas de adicciones o salud mental, que afectan a su capacidad cognitiva. Conviene recordar que estos tipos de afectaciones acostumbran a ser frecuentes en las personas sin hogar.