Un edificio con la bandera de la Unión Europea

Bruselas es algo más que la capital de Bélgica

En estas eleccione slos partidos populistas están subiendo de manera alarmante

Este domingo en España la ciudadanía está llamada a votar en la convocatoria de las Elecciones Europeas. Unos comicios que algunos consideran que les afecta menos porque Bruselas está un poco lejos. Una percepción equivocada porque es allí donde se deciden muchas de las cosas que nos afectan a todos, Eso nos debería llevar a la reflexión de que hay que acudir a votar de manera masiva. Pese al escepticismo que ha ido creciendo, un 54% de los españoles se sienten ciudadanos europeos y españoles al mismo tiempo.

 El desconocimiento de la manera de funcionar de las instituciones europeas, en este caso, el Parlamento Europeo, es la carencia de una política informativa de todas las partes: la institución en sí misma, los gobiernos de los países, lo grupos políticos y los parlamentarios de los que poco se conocen y no se prodigan dando explicaciones por sus respectivos territorios. En demasiadas ocasiones la institución europea ha servido -continúa siéndolo-  de retiro dorado de muchos políticos, a los que se les premia enviándolos a 1574,9 km de distancia de España, bien pagados y el sueldo es la envidia de los parlamentarios de la Carrera de San Jerónimo.

En estas elecciones, con el devenir de los años, la decepción de no pocos ciudadanos, los partidos populistas investidos de patriotas y curiosamente antieuropeístas están subiendo de manera alarmante. Estos curiosamente se aprovechan de su condición de eurodiputado y resulta que están en contra de la Unión Europea, es más, quieren que desaparezca. Ese es su fin. Para llevar a cabo su objetivo, nada mejor que estar dentro, es la forma de dinamitarla. Por eso, estos comicios requieren del máximo interés, lo que debe traducirse en una mayor participación, pese al debilitamiento de los partidos tradicionales. La desconfianza entre países es evidente, poniendo al norte contra el sur. El norte es la zona rica y el sur, la pobre.

En esta tesitura de crecimiento preocupante de los partidos ultras, se hace necesario preguntarse: ¿Qué se debe hacer? La UE necesita renovarse en términos de políticas y procesos. También deberían descentralizarse más las responsabilidades sobre las estrategias en el plano nacional con el objetivo de conseguir una mejor representación de los ciudadanos. Con el fin de llevar a cabo estas propuestas  se hace necesario que la UE cuente con líderes con una nueva visión y una nueva narrativa sobre Europa. 

Este viernes, se adelantaban los Países Bajos en poner las urnas, con el resultado de que la lista más votada que ha sido la de izquierdas constituida por verdes y socialdemócratas, GL_PvdA, liderada por Frans Zimmerman, que habría conseguido 8 de los 31 escaños. La extrema derecha se quedaría cerca del 7%, seis más de los que tiene ahora. Según los estudios, los partidos de extrema derecha podrían lograr en estas elecciones el 22% de los votos, que es un porcentaje alto. El Reagrupamiento Nacional de Marine Le Pen será con toda probabilidad la primera fuerza ultra de toda la Cámara, con 30 escaños. Hermanos de Italia de Giorgia Meloni podría pasar de los 20 diputados y Alternativa Alemana por Alemania podría ser la octava con 15 asientos.

Con esta foto fija que puede dar las votaciones del 9J, se hace necesario, si se cumplen los pronósticos, abrir los ojos a los nuevos responsables. Es la hora de pasar del partido a la acción, les guste o no.

Así que, haga sol, llueva o nieve, hay que coger las llaves, marcharse de casa ir a votar y si les apetece, después a tomar unas cañas o un vino para celebrar la libertad de elegir a quienes consideren que lo puede hacer mejor

“No es suficiente solo querer un cambio. Debes ir y hacer el cambio a través del voto”, decía Taylor Swift, estrella de country-pop.