El candidato de Junts per Catalunya a las elecciones europeas, Toni Comín

Puigdemont y Comín: Dios los cría y los intereses los juntan

Si hay un político catalán camaleónico ideológicamente hablando, ese es Toni Comín

Dicen que Dios los cría y los intereses los juntan. Es un refrán popular, con alguna variante, que refleja muy bien determinadas actitudes de personas que lo que tienen en común entre ellas son los beneficios económicos que les puede reportar estar juntos. No es precisamente que su alianza sea “por amor al arte”, sino por el arte que tienen los socios para engañar a casi todas las personas que se propongan.

Si hay un político catalán camaleónico ideológicamente hablando, ese es Toni Comín, que ha conseguido a base de arrimarse a su jefe, Carles Puigdemont, que éste lo sitúe como cabeza de lista de Junts en las elecciones europeas del próximo día 9 de junio. Lo ha hecho a pesar de las críticas internas de una buena parte de cargos de su partido que ven cómo un personaje como Comín ha conseguido dar el salto. Su carrera en Junts ha sido meteórica y sus credenciales son arrimarse al poder y pasarle el cepillo a Puigdemont, cosa que hace muy bien. La pregunta que se hacen internamente en Junts es: ¿Qué méritos ha hecho Comín para ocupar el número uno de la lista cuando hay personas con mejor trayectoria política que él?

Lo que no se le escapa a algunas personas es el recorrido y sus cambios de partido desde el 2003, que entró en política de la mano de Pascual Maragall, su gran valedor durante sus años en el entorno socialista y posteriormente como militante “mimado” del PSC. Comín se distanció de los socialistas cuando no pudo sacar más rédito - no estaba Maragall y su hermano Ernest se había ido a ERC enfadado con la dirección socialista-. Así que Comín tiró la caña  para pescar y su lazó cayó en ERC, el pez gordo.

Allí, de la mano de Junqueras, al que había conseguido obnubilar a través de la cercanía mística-religiosa de los dos. Tanto es así que Junqueras apostó por él para conseller de Salud, pese a no pertenecer al mundo sanitario, como hasta entonces habían sido los anteriores titulares. Con la aplicación del 155, y todo lo que vino después, huyó a Bruselas, sin decirle nada a sus “compañeros republicanos”. La cercanía buscada de Comín con Puigdemont le convertía en su escudero, persona de confianza. Así lo demuestra su posición en la lista de las europeas por decisión del huido. Ese acercamiento cotidiano con su “jefe” le supuso la ruptura con ERC, al que consideran una especie de “traidor”, no es para menos. Es que este político ha vivido siempre de su apellido - no sé qué pensaría su padre, si viviera, de sus vaivenes políticos -, y se ha ido siempre con aquellas compañías de las que podía sacarles rendimiento. Decía el magnate de la prensa en Estados Unidos, William Randolph Hearst que “un político hará cualquier cosa por conservar su puesto. Incluso se convertirá en patriota”.

Toni Comín, el patriota, ha sido siempre un niño mimado, muy sensible, enganchado durante años al chupete . Solo hay que mirar la posición de sus dientes. Dejado el biberón, su chupete  y viendo que la política es un buen camino, si encuentras quien te dé la mano, se ha enganchado a la tetina política donde hasta ahora le ha ido muy bien. Incluso en su estancia en Bruselas donde ha conseguido labrarse una imagen en los medios de comunicación de luchador independentista; conseguir un escaño en el Parlamento Europeo; convencer a Puigdemont de que él es su hombre de confianza, con asesoramientos filosóficos y estrategias de ataque al gobierno de España; y de paso, que su hermana Betona Comín siga haciendo negocio, tanto en su etapa en ERC - Consellería de Salud-  como después con el partido de Puigdemont. Ahí se la ve fervorosa aplaudiendo todo lo que haga falta en los mítines que realiza Puigdemont, que son unos cuantos.“Dios los cría y los intereses los juntan”...