Carlos Carrizosa en la fiesta final de campaña de Cs este viernes.

Carrizosa: ''Volveremos a entrar al Parlament y a ser el azote del independentismo''

"Batimos siempre a todas las encuestas y lo vamos a volver a hacer en estas elecciones, claro que sí", ha apuntado

El candidato de Cs a las elecciones catalanas, Carlos Carrizosa, ha asegurado este viernes que su partido volverá "a entrar al Parlament y a ser el azote del independentismo". Lo ha dicho en la fiesta final de campaña de Cs, celebrada en el Hotel Ciutat Barcelona y a la que también ha asistido el cabeza de lista del partido a las europeas, Jordi Cañas, a quien Carrizosa ha agradecido el apoyo durante la campaña.

"Batimos siempre a todas las encuestas y lo vamos a volver a hacer en estas elecciones, claro que sí", ha subrayado Carrizosa, que ha apelado al voto de los abstencionistas, a los que ha dicho que Cs es un partido diferente, surgido de la sociedad civil y con el que no se van a decepcionar.

Ha destacado que hay gente desapegada de la política, que no ha votado ni al PSC ni al PP, y que se piensa si ir a votar, y les ha recordado que "también tienen este partido, que es un refugio". Se ha dirigido a sus votantes de las elecciones del 2017, cuando el partido ganó en número de votos y escaños: "A este 1.100.000 les recuerdo que Cs sigue aquí y sigue representando lo mismo".

El recorrido de la tensión entre Cs y el independentismo

La relación entre Ciudadanos y el independentismo catalán ha sido tensa y marcada por posiciones antagónicas en el ámbito político catalán. Ciudadanos siempre se ha destacado por su defensa de la unidad de España y su rechazo al 'procés' independentista.

Dicha posición ha generado tensiones con los partidos independentistas catalanes, especialmente durante momentos de alta polarización política, como en el referéndum no vinculante de independencia de 2017 y la declaración unilateral de independencia que siguió.

En ese año, en las elecciones catalanas posteriores al 1 de octubre, Ciudadanos logró un gran éxito al convertirse en la fuerza política más votada. Aunque no le valió para poder formar un gobierno.