El presidente de la Generalitat de Catalunya y candidato de ERC a la reelección, Pere Aragonès, comparece tras el recuento de votos durante el seguimiento de la jornada electoral de elecciones autonómicas de Cataluña

ERC, entre la espada y la pared: ¿Apoyar a Illa o repetición electoral?

Los republicanos deben tomar una decisión trascendental que será determinante para su superviviencia

Las elecciones de este 12 de mayo han caído como una bomba nuclear sobre las filas de Esquerra Republicana de Cataluña (ERC), llevándose por delante al actual president de la Generalitat en funciones, Pere Aragonès, y propiciando una regeneración interna donde parece que volverán a emerger viejos liderazgos. Además, el partido deberá resurgir de sus cenizas siendo a la vez clave en las políticas de esta nueva legislatura. 

Los republicanos afrontan esta regeneración interna con una duda en el horizonte: apoyar a Illa para hacer una especie de tripartito - como apoyo interno o externo- o ir a unas nuevas elecciones donde aún podrían perder más escaños. ERC ha basado su legislatura en hacer políticas de izquierdas, alejándose poco a poco del procesismo, y ha sido claramente castigado en las urnas. Por este motivo, y por mucho que los catalanes hayan dibujado un Parlament que da la mayoría absoluta a un tripartito de izquierdas, los republicanos van a poner muchas dificultades para investir a Salvador Illa. 

Para saber qué van a hacer los republicanos, es preciso analizar sus últimos movimientos. Tras la debacle electoral, la primera decisión relevante fue la salida de Pere Aragonès, la cara más visible de la nueva ERC pactista, que apoyó a Pedro Sánchez durante toda la pasada legislatura consiguiendo los indultos. El segundo acto ha llegado este martes, con el ofrecimiento de Oriol Junqueras para volver a liderar la formación. El ex vicepresident ha estado en la segunda fila política desde que fue condenado e inhabilitado, pero la aprobación de la amnistía llegará pronto - entre finales de mayo y principios de junio- y podrá volver a ser candidato para las elecciones. 

La suma de estos dos gestos podría denotar que ERC ha decidido enterrar su etapa de diálogo con el PSOE: vuelve a poner en primera fila a una cara combativa reconocida por haber liderado la etapa más unilateral y agresiva del Govern catalán. Además, la enemistad entre Junqueras e Illa es pública y notoria, por lo que la llegada del futuro amnistiado a la cima de los republicanos podría dificultar aún más, si cabe, un entendimiento con los socialistas. 

En este sentido, parece que los republicanos están apostando por alejarse del tripartito, tal y como han afirmado rotundamente en sus declaraciones públicas, y podrían acabar apostando por el bloqueo para poder ir a las próximas elecciones catalanas a probar suerte con Oriol Junqueras.

Es un movimiento arriesgado que podría ser efectivo, al enfrentar al 'huido' con el que nunca abandonó el barco, pero también podría acabar en un fracaso histórico. Junqueras podría perder la batalla contra Puigdemont y además, ser castigados por el electorado más de izquierdas al haber bloqueado el tripartito, lo que dejaría a los republicanos en la UCI. ERC está en un callejón sin salida, donde podrían ganar tiempo con una fórmula para investir a Illa o, por contra, lanzarse al vacío confiando en las alas de Oriol Junqueras. De momento, fuentes internas de los republicanos aseguran que necesitan tiempo para tomar una decisión ¿Conseguirán sobrevivir al huracán?