Tusk, Le Pen, Abascal y Meloni

Las tres alternativas políticas al control de la ultraderecha en Europa

Las perspectivas de los Conservadores y Reformistas y de Identidad y Democracia suman entre 150 y 200 eurodiputados

Cabe reseñar que en este 2024 partidos de la ultraderecha forman gobierno en Países Bajos, Eslovaquia, Hungría, Finlandia, Croacia y República Checa. En Suecia, el apoyo de los Demócratas Suecos es vital para la supervivencia del gobierno. Son los que han marcado la agenda de la derecha europea en el Pacto Verde y Pacto Migratorio.

En las elecciones al Parlamento Europeo las perspectivas de los Conservadores y Reformistas (ECR) y de Identidad y Democracia suman juntos entre 150 y 200 eurodiputados, y por primera vez, si el Partido Popular Europeo se decanta hacia ellos, podrían ser una alternativa a la coalición europeísta de socialistas, liberales y verdes.

En estas elecciones europeas es una realidad muy real que la extrema derecha cambiará los equilibrios europeos, algo que no se había vivido desde la creación de la UE, porque se han propuesto ocupar el poder de Bruselas, según los analistas políticos.  Y para lograrlo han suavizado su discurso.

Además en esta campaña han conseguido que se hable de su ascenso y de sus temas de cabecera: migración, identidad y Pacto Verde. Manejan la agenda y dominan el relato cada vez mejor.

Como señalan los expertos en populismo por primera vez en su historia el Parlamento Europeo puede tener una mayoría conservadora. El jugador clave no será ni el Partido Popular Europeo ni la ultraderechista Identidad y Democracia sino los híbridos de Conservadores y Reformistas. Sin embargo, sumar al Fidesz o nuevos miembros puede aumentar su peso político pero hacer que pierda influencia al restarle opciones de pactar con el PPE.

La extrema derecha juega con la rebeldía, con la transgresión, la provocación. Se presentan como algo rompedor respecto al establishment respecto a una izquierda supuestamente hegemónica que impondría cómo tenemos que actuar, vestirnos o vivir. Esto cala en una parte de la juventud. Con una cuestión de fondo, el descrédito hacia los partidos del establishment que viene de la percepción de que el ascensor social se ha roto, lo que lleva a una insatisfacción y frustración con la democracia.

Por eso Tik Tok es la red a la que dedican más atención los partidos de ultraderecha porque que tienen en los jóvenes un grupo muy atento de seguidores. En las europeas el candidato de Agrupación Nacional Jordan Bardella, con 1,2 millones de seguidores en TikTok se muestra rebelde frente a lo que él denomina la dictadura progresista, como hace Santiago Abascal, líder de Vox. Es la pataleta contra lo políticamente correcto que avala la izquierda.

GIORGIA MELONI CLAVE EN EL GRUPO DE CONSERVADORES Y REFORMISTAS EUROPEO (ECR)

Dos países fundadores de la Unión Europea, Italia y Países Bajos, tienen gobiernos de coalición con partidos de ultraderecha. Giorgia Meloni, líder de Fratelli d'Italia encabeza una coalición con la Liga, de Matteo Salvini, y Fuerza Italia.

La italiana es la cabeza de lista simbólica del Grupo de Conservadores y Reformistas (ECR) en el Parlamento italiano y estas elecciones europeas las ha planteado como un referéndum a su gestión.  Y en las encuestas la lista de Giorgia parece ser que será la más votada con un 27% de los votos.

En Países Bajos el Partido de la Libertad (VVP), que lidera Geert Wilders, conocido por su agenda anti inmigración y anti islamista, fue el más votado obteniendo 37 escaños.  Y al frente del gobierno, con la bendición de Wilders, está Dick Schoof, ex jefe del servicio nacional de Inteligencia. La formación política del ex primer ministro Mark Rutte, el Partido Popular por la Libertad y la Democracia, avala el pacto con Wilders. Y Rutte es favorito para ser el sucesor del noruego Jens Stoltenberg como secretario general de la OTAN.

En  Bélgica, donde se celebran legislativas y regionales a la vez que las europeas, el Vlaams Belang, partido ultranacionalista de Flandes, figura como favorito en los sondeos y podría imponer sus políticas antimigración.

El caso de Hungría es llamativo porque ha pasado de ser un país con una democracia liberal para convertirse en una autocracia electoral. Su primer ministro, Viktor Orban, ha orquestado un sistema que ha desmontado la división de poderes y controla los medios de comunicación. Para ganar todas las elecciones desde el año 2010. Orban se ha convertido en una pesadilla en las instituciones europeas, donde no oculta su proximidad a Vladimir Putin y se opone al ingreso de Ucrania en la UE. En Hungría están en juego 21 puestos en el Parlamento Europeo. En el saliente, el Fidesz tenía 13 eurodiputados, que están en el grupo de "no inscritos" tras salir del Partido Popular Europeo por las críticas recibidas a su escaso respeto al Estado de derecho. Los eurodiputados del Fidesz serán codiciados por los grupos de ultraderecha.

En Polonia, donde gobernaba el Partido Ley y Justicia, desde 2015, los nacionalpopulistas fueron desbancados por una coalición formada por los liberales de Plataforma Cívica (en el PPE), la Izquierda y los cristianodemócratas de Tercera Vía. El primer ministro, Donald Tusk, fue antecesor de Charles Michel como presidente del Consejo Europeo. En las elecciones europeas los liberales de Tusk y los nacionalpopulistas se enfrentan a cara de perro. Un Tusk reforzado con la victoria en las europeas tendrá mucho que decir en el Consejo Europeo a la hora de decidir los top jobs y en el Partido Popular Europeo.

UNA PARTE DE LA EXTREMA DERECHA APOYA A UCRANIA FRENTE A PUTIN PARA QUE SE NORMALICE SU PRESENCIA EN LA UE

El acercamiento de Von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea a la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, de quien espera su ayuda para mantenerse en el cargo, ha llevado a socialistas, liberales y verdes a amenazar a la presidenta de la Comisión Europea con rechazar su reelección.

Meloni ha sido pragmática en política exterior. Su programa iliberal se ve en el control de los medios de comunicación, la censura de intelectuales críticos, las reformas constitucionales encaminadas a forjar un sistema paulatino. Meloni para ganarse simpatías ha sido desde el inicio de la invasión rusa una firme defensora del presidente ucraniano, Volodimir Zelenski. Y con este apoyo a Ucrania frente a Putin se granjeado la simpatía de Von der Leyen, entre otros.

De ahí que los partidos nacionalpopulistas traten de marcar distancias con Putin, incluso los que han sido cercanos como Agrupación Nacional, de Marine Le Pen, o el Partido de la Libertad de Wilders. Es fundamental para su normalización. De este proceso la gran maestra es Marine Le Pen, líder de Agrupación Nacional, integrada en Identidad y Democracia.

LOS LÍDERAZGOS EUROPEOS PUEDEN CAMBIAR DE MANOS

Se perfilan nuevos actores en el horizonte europeo: Giorgia Meloni va a contar con una voz fuerte en el Parlamento Europeo, además de ser una de las jefas de gobierno con puesto en el Consejo Europeo.

También el polaco Donald Tusk va a buscar un tridente con el francés Macron y el alemán Scholz.

Y Marine Le Pen, aún fuera del Consejo Europeo pero con creciente poder e influencia, ya ha empezado a mover sus piezas. Después de una legislatura de crisis encadenadas la Europa que emerge parece ser que se escora hacia la derecha.

UN REPASO A FRANCIA, ALEMANIA Y PORTUGAL

En Francia Marine Le Pen ha logrado que su partido deje de verse como una formación radical hasta el punto de que en las pasadas elecciones legislativas Agrupación Nacional logró 88 escaños, un récord histórico. Le Pen aspira a vencer en sus terceras presidenciales, en 2027, y ser la sucesora de Macron.

El partido de Marine Le Pen encabeza con claridad los sondeos en las europeas con un 33,5% de los votos y en Francia se disputan 79 escaños. Para los socialistas, sin embargo, empatar o superar a Macron sería un sueño porque prácticamente habían desaparecido del espectro político del Hexágono.

Agrupación Nacional se integra en Identidad y Democracia, el grupo más claramente ultraderechista del Parlamento Europeo.  Marine Le Pen, con gran olfato político, ha tirado los tejos a Meloni con el fin de sumar fuerzas.

En Alemania sin embargo a los jóvenes, no les interesan los escándalos de espionajes a China pero si les preocupa recuperar la identidad alemana, que creen que está injustificadamente cuestionada por lo que ocurrió en la Segunda Guerra Mundial y quieren despertar como hombres sin complejos. Por eso la extrema derecha juega con la transgresión y la provocación e intenta atraerlos poniendo en cuestión el feminismo.

Portugal  un país donde la ultraderecha parecía que nunca tendría éxito Chega ha sido la revelación en las últimas legislativas con un 18% de los votos. Los conservadores portugueses, sin embargo, han podido formar gobierno sin su apoyo gracias al apoyo externo de los socialistas. Pero uno cada cuatro jóvenes votó en las legislativas por la formación que lidera André Ventura.