El Ebro, cerca de su desembocadura

Así está el caudal del Delta del Ebro tras las últimas lluvias

Los embalses de la provincia de Tarragona tenían la semana pasada casi un 75% de volumen: 60 puntos más que los de Barcelona

En plena etapa de sequía en Cataluña, una parte del territorio empieza a ver cómo se revierte la situación. Es el caso del río Ebro. Como se ve en la imagen, capturada por CatalunyaPress cerca de Amposta, el río tiene ahora mismo un gran caudal de agua. Una imagen de una tierra que vive mirando al río.

El caudal del Ebro va en consonancia con la capacidad actual de los embalses de la zona. A 7 de abril, hay tres embalses que están prácticamente llenos. Es el caso del embalse de Terradets (Lérida), con el 97,21% de su capacidad; el embalse de Camarasa (Lérida), con el 90,97% de su capacidad; y el embalse de Ribarroja de Ebro (Zaragoza), con el 90,17% de su capacidad.

Al tomar los datos de todos los grandes embalses que rodean al Ebro, las noticias ya son menos alentadoras: la media cae al 49,38%. Es decir, los grandes embalses que rodean el Ebro están a la mitad de su capacidad. 

Pero no dejan de ser buenas noticias si se compara con la situación total de Cataluña. Ahora mismo, y según datos de la Agencia Catalana del Agua, las reservas de agua en los embalses catalanes están en el 17,50%. A principios de semana estaban en el 16,63%,. Esto significa que ha aumentado en un 5,22%.

Los embalses en Cataluña están creciendo, pero a un ritmo decreciente en comparación con días anteriores. Aunque se ha registrado un aumento de 20 hectómetros cúbicos en el último mes, aún faltan aproximadamente 23 hectómetros cúbicos para alcanzar el umbral del 21% y superar así la marca mínima de la sequía actual.

De hecho, la Generalitat mantendrá la emergencia por sequía hasta que los embalses alcancen el 27% o 28% de su capacidad. A pesar de las últimas lluvias en Tarragona y el resto de Cataluña, continúan vigentes importantes restricciones. El secretario general de Acción Climática de la Generalitat, Josep Vidal, apuntó en una rueda de prensa esta semana que "no habrá más restricciones de cara a verano, pero tampoco menos de las que ya teníamos”.

La única excepción a corto plazo, pues, podría ser la de las piscinas privadas que se llenan con agua salada. Porque en una propuesta de modificación del Plan especial de sequía sobre el uso de agua de desaladoras privadas, consultada por Europa Press este viernes, el Govern plantea que dichas piscinas puedan ser utilizadas como refugios climáticos.