La científica Melanie Mitchell

Una científica americana ve ''imposible'' controlar por completo el mal uso de la IA

Melanie Mitchell publica en España 'Inteligencia artificial. Guía para seres pensantes' (Capitán Swing), donde analiza el presente y el futuro de una tecnología que ha ayudado a comprender mejor la inteligencia humana

La científica estadounidense Melanie Mitchell, experta en Inteligencia Artificial (IA), ha declarado a Europa Press que controlar por completo el mal uso de la IA "es imposible" y que las máquinas no son tan inteligentes como se cree, aunque hay un intenso debate sobre con qué rapidez progresarán hacia una inteligencia a nivel humano.

Doctora en Informática, catedrática Davis de Complejidad en el Instituto Santa Fe y profesora en la Universidad Estatal de Portland, Mitchell (Los Ángeles, 1969) publica en España 'Inteligencia artificial. Guía para seres pensantes' (Capitán Swing), donde analiza el presente y el futuro de una tecnología que ha ayudado a comprender mejor la inteligencia humana.

La autora cree que la IA puede ayudar a mitigar las desigualdades pero también acentuarlas: "Hará que algunas tareas sean mucho más fáciles para personas, nivelando así el campo de juego, pero muchos sistemas de IA han absorbido los sesgos de la sociedad a partir de sus datos de capacitación y, por lo tanto, podrían acentuar las desigualdades".

Pone como ejemplo el uso de la IA en las contrataciones laborales, en la decisión de otorgar préstamos bancarios o en sentencias penales, y otras decisiones que "puede afectar los derechos humanos".

Al igual que otras tecnologías, afirma que la IA se puede usar con fines buenos o malos, explica Mitchell, de ahí la creación de leyes, regulaciones y grupos de ética que monitorean esta tecnología, pero cree que "controlar por completo el mal uso de la IA es imposible, al igual que, por ejemplo, el mal uso de los propios ordenadores", algo que atribuye a un factor humano complejo.

Comprender la inteligencia humana

Considera que los intentos de construir máquinas inteligentes han ayudado a comprender mejor la inteligencia humana: "En la década de 1970 se pensaba que para que una máquina alcanzara y mejorara el nivel humano en juegos como el ajedrez requeriría una inteligencia completamente similar a la humana. Más tarde se descubrió que se podrían crear máquinas que vencieran a los humanos en estos juegos, sin nada parecido a una inteligencia general".

Actualmente existen chatbots que pueden conversar fluidamente con las personas, pero aún están lejos de alcanzar el nivel humano: "Resulta que es mucho más fácil conseguir una máquina que nos derrote en el ajedrez, que escriba poesía y genere bellas imágenes y vídeos realistas que conseguir que un robot doble la ropa o lave los platos, o incluso que conduzca un coche seguramente".

Paradoja

Mitchell señala una paradoja: muchas cosas que a los humanos les parecen bastante fáciles son bastante difíciles para las máquinas, y muchas cosas que son bastante difíciles para los humanos son más fáciles para las máquinas, afirma.

En este sentido, la autora afirma que las máquinas no son tan inteligentes como se piensa: "Es difícil definir 'inteligencia' y medir cuán 'inteligentes' son los sistemas de IA actuales. Tienen muchas capacidades en las que son "sobrehumanos', como hacer cálculos rápidos, resumir textos rápidamente, o generar traducciones entre cientos de idiomas, encontrando respuestas relevantes en la web".

Errores

Sin embargo, las máquinas "todavía cometen muchos errores no humanos y, a menudo, son muy malas para razonar, hacer planes, comprender el contexto y transferir sus habilidades a situaciones novedosas"

En general, añade, las máquinas todavía no son tan capaces o flexibles como los humanos, aunque "hay un gran debate en la comunidad de IA sobre con qué rapidez progresarán las máquinas hacia una inteligencia a nivel humano".