Teresa Vicente, en archivo

La ganadora del Premio Ambiental Goldman alerta sobre el futuro de la especie humana

Teresa Vicente lamenta que se lo está poniendo en peligro

En el tejido de la conciencia ambiental contemporánea, hay figuras que destacan por su incansable defensa de los ecosistemas vulnerables. Teresa Vicente, nacida en Lorca en 1957, emerge como una voz vital en esta narrativa, siendo galardonada con el prestigioso Premio Ambiental Goldman en 2024.

Su compromiso con la protección del medio ambiente se ha forjado a través de una sólida trayectoria académica y activismo, como directora de la Cátedra de Derechos Humanos y Derechos de la Naturaleza en la Universidad de Murcia y como profesora titular de Filosofía del Derecho.

El liderazgo de Vicente en la Iniciativa Legislativa Popular para otorgar personalidad jurídica al Mar Menor ha sido una piedra angular en su reconocimiento internacional. Desde el ámbito del Derecho, defiende apasionadamente la consideración del Mar Menor como un ente vivo, con sus propias normas de funcionamiento. En una entrevista para Meteored, ha apuntado que "el problema es que no se ha estado reconociendo a la naturaleza, y en este caso al Mar Menor, como una entidad viva que tiene sus propias normas de funcionamiento."

La lucha por los derechos del Mar Menor ha sido un proceso de transformación social, donde la voz del pueblo ha sido fundamental. Vicente destaca este aspecto al afirmar: "Tuvo que ser el pueblo el que desarrollara la lucha por los derechos subjetivos del Mar Menor y convertir su grito de muerte en un grito de vida", ha añadido en la entrevista. Este cambio de perspectiva refleja un paradigma emergente en el activismo ambiental, donde la naturaleza es reconocida como un sujeto de derechos.

En el corazón de su discurso está la idea de que la naturaleza tiene un valor intrínseco, independiente de su utilidad para los seres humanos. "Creo que lo más importante de esta lucha ha sido que se reconoce que la naturaleza tiene valor por ella misma," declara Vicente. Este reconocimiento desafía las concepciones antropocéntricas que han dominado durante tanto tiempo nuestra relación con el medio ambiente.

Para Vicente, el cambio fundamental comienza en la mentalidad. "Lo que podemos hacer es empezar a pensar de forma diferente, cambiar la mentalidad," insiste. Esta llamada a la acción resuena en un momento en que la crisis climática y la pérdida de biodiversidad son desafíos urgentes que requieren una respuesta colectiva.

En cuanto al consumo energético desmedido, Vicente advierte: "No podemos seguir funcionando bajo la premisa de la energía sin límites. Tenemos que moderar nuestro consumo energético para que el planeta pueda sobrevivir." Sus palabras resuenan como un recordatorio de la necesidad de adoptar prácticas sostenibles y respetuosas con el medio ambiente en todas las facetas de nuestra vida cotidiana.