El pantano de La Baells, en 2022, al 56% de su capacidad

Las reservas de agua siguen creciendo en los embalses catalanes

Las últimas lluvias han provocado un aumento del 0,53% respecto a la semana pasada

En plena sequía en Cataluña, los embalses de la región siguen experimentando un auge del volumen del agua gracias a las lluvias recientes. Comparado con el volumen registrado la semana pasada, el incremento es modesto pero significativo: el pasado viernes 17 de mayo, el nivel de los embalses se situaba en un 26,3%, mientras que hoy, lunes 20 de mayo, ha aumentado hasta el 26,83%. Un aumento del 0,53% pequeño, pero significativo.

Este repunte en los niveles de los embalses se atribuye principalmente a las precipitaciones registradas en los últimos días, que han contribuido a aumentar el caudal de los ríos y la acumulación de agua en las cuencas internas de Cataluña.

En las cuencas internas de Cataluña, los embalses tienen una capacidad total de alrededor de 700 hectómetros cúbicos, lo que equivale a unos 700 mil millones de litros de agua. Esta cantidad es crucial para abastecer las necesidades de una población de aproximadamente 7.500.000 personas, que consumen alrededor de 1 hectómetro cúbico (hm3) de agua al día en condiciones normales.

Con la llegada del verano y el consiguiente aumento del turismo, se espera un incremento en la demanda de agua, lo que hace imperativo que los niveles de los embalses continúen aumentando en las próximas semanas.

Las últimas etapas de sequía en Cataluña

Los periodos de sequía pasados en Cataluña han tenido un impacto significativo en el volumen de agua almacenado en los embalses de la región. Durante la sequía de 1988-1989, los embalses de Cataluña llegaron a niveles extremadamente bajos. En su punto más crítico, el volumen de agua embalsada se redujo a aproximadamente el 20% de su capacidad total. Esta situación llevó a la implementación de restricciones severas en el uso del agua y resaltó la necesidad de mejorar la gestión de los recursos hídricos.

Luego, la sequía de 2007-2008 fue una de las más severas en décadas. Durante este periodo, los embalses alcanzaron niveles preocupantemente bajos, con un mínimo registrado alrededor del 22% de su capacidad. Este bajo nivel de almacenamiento de agua provocó la necesidad de medidas de emergencia, como el trasvase de agua desde otras cuencas y la construcción acelerada de desalinizadoras.