Àngels Gonyalons protagoniza la obra

'Llegat': el enfrentamiento adolescente entre el primer amor y el amor edípico

El Teatre Akadèmia estrena una propuesta seleccionada en el de proyecto de Teatros de Proximidad con Àngels Gonyalons

El proceso de renovación que vive la escena teatral barcelonesa tiene uno de sus puntales en la actividad que despliega la red de Teatros de Proximidad conocida con el lema de “On el teatre batega” y uno de sus proyectos más interesas es la convocatoria para la presentación de nuevos textos con el fin de seleccionan los más interesantes para representarlos en alguna de las salas implicadas en ello. De este modo llega al teatro Akadèmia la comedia dramática “Llegat” de Daniel J. Meyer.

Dice el autor que ha querido relatar “la història -desitjada o temuda- d’un últim viatge d’un jove amb la seva mare, i dels primers passos d’una nova relació d’aquest fill amb un amant. Al cap i a la fi, totes dues són aventures. Perquè potser és explorant paisatges inhòspits i situacions diverses, posant-nos en risc, l’única manera de poder aconseguir que la vida sigui autèntica, real i memorable”. Y, en efecto, asistimos a una situación en la que el protagonista se debate entre dos amores: uno torturado, con su madre, progenitora que ha vivido más entregada a su trabajo y a sus obligaciones extrafamiliares que al cuidado de su propio hijo durante la etapa de adolescencia; otro, abierto, apasionado, pero todavía con endebles fundamentos, del muchacho que se abre a la que acaso es su primera relación afectiva y sexual con otro hombre veinte años mayor. 

El autor podría haber desarrollado este eje argumental de muy diversa forma, pero ha escogido una no por arriesgada menos interesante: la de la comedia que bascula alternativamente entre la banalidad y la profundidad, la ternura y el humor, el sexo y el cariño. Todo ello con el trasfondo de una relación materno filial ciertamente compleja y traumática pero que invita a colegir la supervivencia subliminal de rasgos que podrían calificarse como típicamente edípicos.

El acierto de cualquier texto teatral no depende solo de su valor literario, sino también, y muy principalmente, de su ejecución interpretativa. En este orden de cosas hemos de reconocer que la puesta en escena de Montse Rodríguez Clusella es excelente y la interpretación merece ser calificada como óptima. Claro que en el reparto aparece Àngels Gonyalons en su espléndida madurez, sensacional en su papel mujer casquivana y superficial, pero capaz de expresar, cuando la ocasión se presta a ello, sus sentimientos maternales más íntimos. Y por otra el joven Pau Oliver en un rol que le exige un extraordinario esfuerzo físico e interpretativo. Ambos completados en un papel menos lucido, pero no por ello menos bien ejecutado por Marc Pociello.

El montaje de “Llegat” en un espacio escénico tan parvo como el del Akadèmia resulta a todas luces espectacular. Con una escenografía extraordinariamente imaginativa de Anna Alcubierre, que ha creado un extraño artefacto capaz de hacer que una cama se transforme en un automóvil y que de cada uno de sus lados aparezcan y desaparezcan los elementos propicios para la ambientación de cada escena, la directora ha movido a los intérpretes con matemática precisión en un ejercicio actoral que les obliga a cambiar de ropa una y otra vez, a calzarse y descalzarse, a moverse incansablemente, a patinar incluso con notabilísima habilidad -casi acrobática en Oliver y muy meritoria en Gonyalons-, a bailar y a cantar y, en fin, hasta a jugar con el público, parte del cual, el situado al frente, recibe en algún momento de la acción dramática el inesperado chorro de unas pistolas de agua.

Diría que al texto de “Llegat” le sobran quizá alguno minutos finales, pero no me hagan demasiado caso porque incluso este pequeño exceso -y también algún momento de sobreactuación de Oliver- quedan opacados por un resultado a todas luces brillante que hace de “Llegat” un espectáculo memorable.