La obra de teatro 'No hi ha fills innocents'

Oriol Genís da vida a un conjunto de textos literarios de Pasolini

Atrium presenta en “No hi ha fills innocents” una versión dramatizada de algunos textos del escritor y cineasta italiano

A punto de cumplir medio siglo desde el trágico asesinato del escritor y cineasta italiano Piel Paolo Pasolini, Mia Parcerisa ha recuperado algunos sus textos, en particular su “Carta a los jóvenes infelices”, a fin de articular una función dramática que presenta en la sala Atrium con la voz de Oriol Genís y el título de “No hi ha fills innocents”. Se trata, como dice el autor de la dramaturgia, de “un compendi de la ideologia pasoliniana que l’Oriol diu, tot complementant-lo amb altres materials de Pasolini. D’aquesta manera, les veus de l’autor i l’intèrpret es barregen i confonen, es contradiuen i es qüestionen, en uns instants de comunió amb el públic que es tornen l’escenificació d’un llegat de Pasolini que és, a més a més, un llegat de l’Oriol com a ciutadà i com a actor”.

No estará de más recordar, ahora que han pasado casi cincuenta años, la figura de este personaje emblemático de la cultura italiana del siglo XX que se caracterizó por su iconoclastia, su inconformismo, su militancia marxista no sujeta a disciplina partidaria, su declarado antifascismo y su condición personal homosexual, circunstancia esta última que hoy resultaría irrelevante, pero que entonces todavía pesaba como una losa sobre las personas con algún tipo de proyección pública y más en su caso, puesto que actuó como uno de los factores determinantes de su asesinato. En fin. una personalidad compleja y llena de anfractuosidades que no podía ocultar la huella de la cultura cristiana en la que se educó al extremo de que el ateo confeso que fue dirigió una de las mejores, si no la mejor película, sobre la vida de Jesús de Nazaret (“El Evangelio según Mateo”, protagonizada, por cierto, por el barcelonés Enrique Irazoqui)

Resulta interesante reencontrarse con el discurso ideológico del italiano después del tiempo transcurrido en el que lo formuló porque permite advertir por una parte la obsolescencia padecida por los planteamientos de la teoría marxista cuya expresión en la forma del socialismo real resultó tan contradictoria con aquellos y más cuando algunos de los nuevos fascismos son hoy encarnados por antiguos comunistas. En este sentido, el lenguaje pasoliniano abunda en términos que han perdido buena parte de su vigencia o de su sentido primigenio y resultan de escasa utilidad para analizar el tiempo presente. Sí, en cambio, puede tenerla conservar lo que pudo haber de mensaje a una juventud obnubilada por el consumo ¿Qué hubiera dicho Pasolini de haber conocido a las generaciones actuales esclavizadas por el consumo implícito en las redes y los móviles?   

Dicho todo esto, y puestos en tela de juicio unos textos cuyo mayor valor puede ser el histórico, lo relevante de esta función es la interpretación de Oriol Genís que demuestra cualidades actorales sobresalientes. En el contexto de una ingeniosa arquitectura modular de Jaume Serrat que ocupa el espacio escénico de la sala Atrium, el actor, con su partenaire Pau de Nut que interpreta las músicas con el cello, cambia de indumentaria, introduce variaciones en la ambientación y, sobre todo, dice el texto -o canta cuando se tercia- con impecable dicción e indiscutible capacidad en el cambiar de registro. Dicho de otro modo, es una de esas ocasiones en que el espectador de teatro disfruta no tanto por lo que le dicen, sino por cómo se lo dicen, condición en este caso esencial para hacer más llevadero un texto que a estas alturas y por las razones que se han comentado, resulta laboriosamente digerible.