Punto de información virtual en el Aeropuerto de Barcelona-El Prat

¿Por qué en los aeropuertos españoles no hay suficientes desfibriladores?

Esto es un problema desconocido pero habitual, como revela un estudio

La disponibilidad de desfibriladores automáticos (DEA) en lugares públicos es crucial para garantizar una respuesta rápida y eficaz ante emergencias cardíacas. En los aeropuertos, donde transitan miles de personas diariamente, la presencia de estos dispositivos es aún más esencial. Sin embargo, en España, existe una preocupante escasez de desfibriladores en los aeropuertos, una situación que pone en riesgo la vida de los pasajeros y empleados en caso de una parada cardíaca súbita (PCS).

Las paradas cardíacas súbitas son una de las principales causas de muerte en el mundo. La intervención inmediata es vital: cada minuto que pasa sin desfibrilación reduce las probabilidades de supervivencia en un 10%. En un entorno como un aeropuerto, donde las personas están constantemente en movimiento y los tiempos de respuesta de los servicios médicos pueden verse retrasados por la logística y la seguridad, la presencia de un DEA puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.

Pese a la importancia de estos dispositivos, los aeropuertos en España no cuentan con un número suficiente de desfibriladores. Un estudio realizado en 2023 reveló que, aunque algunos aeropuertos principales como el de Madrid-Barajas y el de Barcelona-El Prat están equipados con desfibriladores, muchos aeropuertos regionales y de menor tráfico no disponen de estos dispositivos o tienen una cantidad insuficiente.

Por ejemplo, el Aeropuerto de Madrid-Barajas, uno de los más transitados de Europa, cuenta con desfibriladores en puntos estratégicos. Sin embargo, la distribución y la señalización de estos dispositivos no siempre son adecuadas, lo que dificulta su localización en una emergencia. En aeropuertos más pequeños, la situación es aún más crítica. Aeropuertos como el de Murcia-Corvera o el de Santander, por citar algunos, tienen una cobertura limitada de desfibriladores, lo que pone en peligro a los pasajeros en caso de una emergencia cardíaca.

La falta de desfibriladores en los aeropuertos españoles puede atribuirse a varios factores. En primer lugar, los DEA tienen un coste considerable, tanto de adquisición como de mantenimiento. Muchos aeropuertos, especialmente los más pequeños, pueden no contar con los recursos necesarios para invertir en una cantidad adecuada de estos dispositivos. En segundo lugar, aunque existen normativas que regulan la presencia de desfibriladores en lugares públicos en algunas comunidades autónomas, la legislación no es uniforme ni estricta a nivel nacional.

Esto resulta en una implementación desigual de los DEA en los aeropuertos del país. Por último, existe una falta de conciencia sobre la importancia de los desfibriladores y una carencia de programas de formación para el personal del aeropuerto y el público en general. Sin una capacitación adecuada, incluso cuando hay DEA disponibles, su efectividad se ve limitada.

La carencia de desfibriladores en los aeropuertos españoles tiene consecuencias potencialmente fatales. La demora en la administración de una descarga eléctrica en caso de una PCS puede resultar en la muerte del paciente o en daños cerebrales irreversibles. Para abordar esta problemática, es necesario adoptar un enfoque multifacético. Los aeropuertos, en colaboración con las autoridades sanitarias y gubernamentales, deben aumentar la inversión en la adquisición y mantenimiento de desfibriladores.

Es esencial que se implementen y apliquen regulaciones más estrictas a nivel nacional que obliguen a todos los aeropuertos a disponer de una cantidad suficiente de DEA. La señalización de los DEA debe ser clara y visible en todos los aeropuertos para que los pasajeros y el personal puedan localizarlos rápidamente en una emergencia. Además, se deben implementar programas de formación para el personal del aeropuerto y el público en general sobre el uso de desfibriladores y la importancia de la reanimación cardiopulmonar (RCP).