Una mujer mira su movil apoyada en un carro transportador con sus maletas, frente al panel de información de los vuelos de Salida del Aeropuerto 'Josep Tarradellas Barcelona-El Prat'

Más de la mitad de migrantes en España están sobrecualificados

Cerca de un millón de extranjeros poseen una titulación superior a la requerida para sus trabajos

La migración es un fenómeno global que trae consigo una serie de desafíos y oportunidades para los países receptores. En el caso de España, un país con una larga historia de inmigración, la integración laboral de las personas migrantes ha sido un tema recurrente y de creciente preocupación. Recientemente, se han destacado cifras preocupantes que revelan una tendencia preocupante: la sobrecualificación de una parte significativa de la población migrante en el país.

Según datos recopilados por Accem, una organización dedicada a la atención y acogida de personas migrantes, más del 50% de las personas migrantes en España se encuentran sobrecualificadas para los empleos que desempeñan. Esta situación se agrava aún más al considerar que de los 1,8 millones de personas extranjeras que residen en España, cerca de un millón poseen una titulación superior a la requerida para sus trabajos actuales.

Estas cifras sitúan a España como el país con la tasa de sobrecualificación más alta de toda la Unión Europea, superando el 22% de media establecida por Eurostat. Este fenómeno no es nuevo; de hecho, ha persistido en niveles preocupantes durante las últimas dos décadas y se ha visto agravado por la pandemia de la COVID-19.

Una de las principales razones detrás de esta sobrecualificación radica en las dificultades burocráticas para homologar títulos universitarios expedidos por universidades extranjeras. Las largas esperas para este proceso, que pueden prolongarse hasta dos o tres años, empujan a las personas migrantes a aceptar trabajos de menor cualificación mientras esperan la validación de sus estudios.

Además de las barreras administrativas, persisten prejuicios en la sociedad española que limitan el acceso de las personas migrantes a determinadas posiciones o empleos. Estos prejuicios, junto con la falta de reconocimiento de las cualificaciones extranjeras, contribuyen a perpetuar la sobrecualificación y la subutilización del talento migrante en el país.

Sin embargo, no todo son obstáculos. Y es que organizaciones como Accem han estado trabajando activamente para abordar este problema. Han llevado a cabo acciones de sensibilización y formación dirigidas a empresas con el objetivo de fomentar una gestión responsable de la diversidad cultural y combatir los prejuicios en el ámbito laboral.

La migración a España

La población inmigrante en España, que asciende a aproximadamente 1,8 millones de personas, es diversa en términos de su origen nacional. Entre los países de origen más comunes se encuentran Marruecos, Rumania, Ecuador, Colombia, Venezuela y China, aunque también hay inmigrantes de numerosas otras naciones. Esta diversidad contribuye a enriquecer la sociedad española con una variedad de culturas, tradiciones y experiencias.

En cuanto a los sectores laborales, los inmigrantes desempeñan una amplia gama de trabajos en la economía española. Tradicionalmente, muchos inmigrantes han encontrado empleo en sectores como la construcción, la agricultura, la hostelería y los servicios domésticos. Estos sectores han sido históricamente receptivos a la mano de obra inmigrante debido a la demanda de trabajadores en ciertos roles.

Sin embargo, la contribución de los inmigrantes no se limita a trabajos no cualificados. Muchos también ocupan puestos en profesiones cualificadas, como la medicina, la ingeniería, la educación y las tecnologías de la información. Esta diversidad de ocupaciones refleja la variedad de habilidades y niveles educativos presentes en la población inmigrante.

España experimentó un aumento significativo en la inmigración durante la década de 1990 y principios de los 2000. Este período estuvo marcado por un fuerte crecimiento económico y una demanda creciente de mano de obra en diversos sectores. Como resultado, España se convirtió en un destino atractivo para muchos inmigrantes en busca de oportunidades laborales y una mejor calidad de vida.

Esta oleada de inmigración contribuyó al crecimiento económico del país, pero también planteó desafíos en términos de integración y gestión de la diversidad cultural. A pesar de ello, la población inmigrante ha seguido desempeñando un papel importante en la sociedad española, contribuyendo de manera significativa a su diversidad y desarrollo económico.