Esposas de los Mossos d'Esquadra

Detienen a una mujer que obligaba a una compatriota colombiana a prostituirse en Salt

La víctima estaba obligada a estar disponible las 24 horas del día sin poder rechazar clientes

La Unidad Central de Tráfico de Seres Humanos de la División de Investigación Criminal (DIC) de los Mossos, en colaboración con la Brigada Provincial de Extranjería y Fronteras de Barcelona de la policía española, ha desarticulado una red de explotación sexual en Salt (Girona). 

En esta ocasión, han detenido a una mujer colombiana acusada de secuestrar a una compatriota para forzarla a presuntamente prostituirse en un piso de la localidad.

La investigación, supervisada por el Juzgado de Instrucción número 1 de Girona, se inició tras recibir información de que una mujer en Colombia había sido engañada por una compatriota que le ofrecía un trabajo en Cataluña.

Al llegar a Barcelona, fue trasladada a un domicilio en Salt, donde se le informó que debía saldar una deuda de 8.000 euros mediante la prostitución.

La víctima, obligada a estar disponible las 24 horas del día sin poder rechazar clientes, vivía en condiciones de explotación extrema.

Tras meses de investigación y la colaboración de testigos, el 14 de marzo se llevó a cabo un operativo policial que culminó con la liberación de la víctima y la detención de la explotadora.

La mujer detenida se enfrenta a cargos por tráfico de seres humanos con fines de explotación sexual, prostitución coactiva y violación de los derechos de ciudadanos extranjeros.

La víctima ha sido puesta bajo la protección de la Generalitat de Catalunya.

Un serio problema

Este caso destaca la importancia de la cooperación internacional en la lucha contra la trata de personas y la explotación sexual, así como la necesidad de medidas más efectivas para proteger a las personas vulnerables y combatir este tipo de crímenes.

Por desgracia, este problema se repite demasiado. Sin ir más lejos, en febrero se detuvieron a diez miembros de una organización criminal que captaba a las víctimas en países de Sudamérica y las hacían prostiturse en las localidades barcelonesas de Manresa y Mollet del Vallès.

En ese caso, liberaron a seis mujeres. Los miembros de la banda delictiva se dedicaban también al tráfico de drogas y obligaban a las víctimas a promover la venta de cocaína entre los clientes, incluso consumiéndola ellas mismas si así lo requerían.